Un tío va a un bar con su perro, un gran danés, y como no le dejan meterlo en el bar, lo deja atado en la puerta. Al cabo de un rato, entra otro tío y le dice:
- Oiga, ¿el perro de la entrada es suyo?
- Sí.
- Pues mire, lo siento de verdad, pero mi perro le ha matado.
- Imposible. ¿Con lo grande que es mi perro? ¿Cómo es el suyo?
- Bah, poca cosa, un chihuahua.
- Ja, ja, ja, esto es una broma, ¿no?
- No, es que se le ha quedado atascado en la garganta a su perro...
jueves 11 de junio de 2009
De perros y dueños
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