jueves, 29 de julio de 2010

Caracoles

Esto es una pareja que llevan poco casados, quiero decir que el marido acaba de sentar la cabeza.

- Mariano, tengo un antojo de caracoles, ¿por qué no te bajas a la pescadería a comprarme unos cuantos?

- ¡Que antojo ni que niño muerto, si no estas embarazada!

- Por fa... Marianin...

Y el tal Mariano, sabiendo lo que le espera si no va, accede diciendo entre dientes:

- ¡Cagüen!

- Y vuélvete enseguida Mariano, que te conozco.

- Descuida Maria, en cinco minutos estoy aquí.

El tal Mariano no encuentra la pescadería abierta, así que se va al bar a ver si le venden una racioncilla, allí le venden los caracoles y se encuentra con Pepe, Venancio y Bartolo, sus antiguos compañeros de correrías:

- ¡Hombre Mariano!

- ¡Que pasa! ¡Cuánto tiempo!

- Manuel (al camarero) pon 4 cañas.

- No, no, que sean tres, que es que mi mujer me esta esperando para que le lleve estos caracoles y...

- ¡Jo, tío, como has cambiado!.

- Es que tengo mucha prisa, porque mi mujer me espera...

- Venga hombre, y le haces ahora el feo al Manuel que tiene que tirar una caña. Hace un huevo que no nos vemos y solo nos dices adiós, ¡ jo, tío, como has cambiado!

- Bueno, una cañita nada mas...

Cuando casi se la han bebido:

- ¡Anda, mira!, ¡Si viene el Nacho por ahí!.

- Manuel, ¡pon otra ronda!

- Pero yo me voy que mi mujer me puede matar.

- ¡Qué triste, tío, como has cambiado! , ni siquiera vas a saludar al Nacho, con todas las juergas que nos hemos pasado.

- Bueno, pero solo saludarle.

Al final se toman otra ronda, otra y otra, cogen un colocón que te pasas, se van a todas las fiestas de los pueblos en un radio de 50 Km y al cabo de tres días le dejan al Mariano y a sus caracoles a la puerta de casa.

El Mariano no sabe que hacer hasta que se le ocurre una idea, sube a su piso, pone a los caracoles en la escalera y llama a su puerta.

Cuando abre su mujer, le dice a los caracoles:

- ¡Venga, vamos! ¡Otro escalón! ¡Que ya es el último!

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